La Comisión Europea, a través del programa comunitario de Lisboa, y en particular del 2010, ha propuesto la creación de un espacio único europeo de la información y la comunicación. La creación de este espacio debe abordar desde el principio cuatro grandes retos planteados por la convergencia digital entre ambos mundos:
- La velocidad: aumentar la velocidad de los servicios de banda ancha en Europa para entregar contenidos enriquecidos, como el vídeo de alta definición, o personalizados, como las redes temáticas de información
- Riqueza de los contenidos: incrementar la seguridad jurídica y económica para fomentar los nuevos servicios, formatos de programación y contenidos en línea
- La interoperabilidad: potenciar los dispositivos y las plataformas capaces de «hablar entre sí», y los servicios que se pueden llevar de una plataforma a otra. Esto va a generar un mundo de comunicación global donde todo estará conectado de forma casi instantánea
- La seguridad: hacer más seguros los medios de comunicación y de distribución de información frente al fraude, los contenidos nocivos y los fallos tecnológicos, para aumentar la confianza de los inversores y consumidores